Tenía que promediar las notas de mis alumnos. Si uno tenía un 7,1 le correspondía un 7,5. Si uno tenía un 9,5 le correspondía un 10. Yo qué iba a saber, si para mi 7,1 es 7,1. Asi que me hicieron pasar las notas nuevamente en la planilla.
Estaba en el gabinete psicopedagógico, que también funciona como preceptoría. Y el preceptor me señalaba con el dedo acusador y les decía a sus "colegas" lo siguiente: "la profesora es de la Cámpora". Abrían los ojos como si les fueran a explotar, y yo los miraba nomás. Cuando me cansé le dije "no, no estoy afiliada a la Cámpora, pero a la Presi la amo". No quería decirles nada más, es difícil a veces que esta gente salga de la asociación poco inteligente de SiEsJoven+LeGustaLaPolítica= EsDeLaCámpora = PerteneceAJuventudesHitlerianas = EsDelincuente = AlertaRoja = Peligro = HayQueTenerleMiedo.
Y entra una profesora de esas parecidas a un barril, que se mueve con gelatinidad, y pregunta: "cuándo cobramos aguinaldo?".
Stop.
Antes de seguir, aclaro: yo he cobrado un sólo mes, es decir, trabajé 3 meses sin cobrar hasta que la burocracia pudo meterme en el sistema, y cuando cobré fue un día 15. Entonces saber cuándo está mi depósito aun es medio inseguro.
Sigo.
La miro con cara de emoción y pregunto:
- Ya está el sueldo depositado? el de los suplentes también?
Y me miran primero, y se ríen a carcajadas después. Mientras la grosera docente con las tetas gelatinosas y los rollos agresivamente colgando me observaba con cara de NenitaQueEnvidiaQueTengásUnCuloJovenParado, se fue desarrollando esta conversación.
Yo: Qué? No entiendo, dije algo chistoso?
Preceptor: Es que es kirchnerista, no le da la cabecita.
Profesora grosera: Ah... claro.
Yo: Pará, chabón, a mi hablame con respeto.
Risitas.
Profesora grosera: Claro nena, es que sos tan jovencita vos, cómo vas a saber cuándo está el depósito hecho, no? Se nota que no tenés marido ni hijos y que todavía te mantienen los papis.
Yo: A mi no me mantiene nadie, y sí soy casada.
Profesora grosera: Ah, ya estás casada?
Yo: Sí.
Profesora grosera: Bueno, esperate que te deje tu marido, ahi sí vas a necesitar la plata.
Preceptor: A lo mejor es kirchnerista como ella.
Yo, muy enojada: Mire, abuela, porque supongo que es abuela, que a usted la haya dejado su marido por gorila, aburrida o por una chica de 25 años que lea diarios, no quiere decir que yo voy a tener la misma desgraciada y fracasada vida que usted. Y a vos, te aclaro que sí, mi concubino es kirchnerista, y nuestros hijos orgullosamente también lo serán. Y ahora me voy a ganarme mi sueldo, ustedes pueden quedarse acá haciendo lo que hacen todos los días: tomando café con tortas, engordando impunemente mamandole las tetas al Estado, burócratas.
Y me fui sin pegar un portazo, primero porque la puerta es de vidrio, y segundo porque quería despedirme lentamente, que vieran mi sonrisa triunfante.

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