21 enero 2011

Hace dos meses y 10 días

Son las ocho menos diez de la mañana, ni una nube, y ya hacen siete mil grados de calor en este desierto de mierda que las propagandas turísticas hacen pasar por "un valle". Voy derechito a vestirme, aliviada por la ducha, y me encuentro con vos, ahi tiradito en la cama.
Por un momento me había olvidado tu existencia, pedazo de poronga frita de mono, hijo de fiolo golpeador, mal nacido, violentador de mi género, machista de porquería.
Un hombre. Estoy convencida que es un hombre tu padre, porque una mujer no puede parirte; es más, cuando llegue a la casa después de la facultad llena de intelectualoides y chupaculos del profesor, voy a averiguar el nombre de quien te haya nacido, y voy a tener razón, va a ser un hombre, un viejo verde resentido con su poronga flácida en proceso de descomposición.  
Salgo a la calle; la vereda, el asfalto, el vecino, los autos, todo está caliente. Y encima tengo que andar con vos a cuestas exigiéndome cosas que están fuera del entendimiento humano, incompatibles hasta con la ley de gravedad. 
Siete horas afuera de la casa, parece un sueño de esos que cuando más te esforzás en llegar a un sitio más se te estira el camino, con este calor agobiante, con el hambre retorciéndome el estómago, con vos rompiéndome las tetas con tu idiota existencia inútil... y por fin vuelvo al fresquito del hogar.
"Hola mi amooooorrrr, ya vine" "Hola, eu pará, adónde vas tan apurada?" "Hasta acá nomás ya vengo, quiero averiguar una cosa"
Me siento. Mientras busco te empujo de tu lugar secreto, transpirada, adormecida, asfixiada, dolorida, incómoda, y veo unos nombres. Henry Lesher, Luman Chapman, y una yanqui, Mary Pelphs Jacob. De los hombres lo entiendo, porque la dos unicas neuronas que les funcionan son a la hora del almuerzo y a las dos de la mañana. Pero de esta minita enferma, no, no lo entiendo. Acá dice que.. era pacifista, pero.. ups, contradicción, decía que quería restringir el uso del corsé para ahorrar 28000 toneladas de metal y usarlas en la guerra, ja, vaya contradicción. Y por eso promovió el uso del corpiño.
Asi que.. vos, tremendo hijo de puta, sos producto de unos gringos, dos hombres que se disputan tu identidad, y una gringuita con cara de cerda que se hacía pasar por pacifista para ahorrar para la primera guerra mundial. Vos, tremendo sorete empapado de moscas podridas, maloliente injerto de hilachos inútiles, pedazo de mierda putrefacta, engaño social y torturador de mujeres, vos, has sido quien me ha torturado desde que me crecieron las tetas, el culo y los ovarios, y ahora vas a ver grandísimo hijo de puta y la re calcada concha de la yegua Mary Pelphs. 
Cortemos, un minuto. Tengo una linda tijera celeste que me acompaña desde jardincito. Era una tijera que venía en un remedio de la diarrea, y la propaganda decía "corte la diarrea!" o una cosa así, por eso la tijera de regalo; le puse "Pepito". 
Volvemos. Fue Pepito quien cortó las hojitas del otoño en el jardincito, quien recortó mis machetes de química en la secundaria, y quien ahora recortó delicada, gustosa, y felízmente cada una de las costuras y telas del torturador anormal que me había sometido. 
Quedó él y sus hermanos en tiritas, en el suelo, deshechos; y luego de la masacre me di cuenta que ya no me quedaba ni uno sólo. 
Desde ese tiempo no uso corpiño.

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