22 enero 2011

Mariconadas

Tengo un compañero en la facultad que, supongamos, se llama Maricón. 
El problema de Maricón es su persona. Maricón se teme. 
Una vez tuve que presentar un trabajo en el cual defendía el socialismo democrático de Cuba, y Maricón me lo censuró. Casi hizo llorar a mi compañera Lucianita, que es mi gran amiga. Y por esa ultima razón me vengaré con una ceja morada tal vez. Pero en la exposición sobre Cuba en los ojos de Maricón vi que estaba espantado; entendía lo que era el socialismo, se dio cuenta que Cuba era un gran y salubre país, y se asustó; pero pronto el miedo se le pasó cuando entendió que para seguir cagando al prójimo tiene que seguir siendo un cerdo capitalista, y Maricón no quiere dejar de cagar al otro.
Hace un tiempo, Maricón, con sus protocolares palabras anunciaba que él ayudaría en la causa estudiantil y concurriría a la asamblea que íbamos a realizar para exigir nuestros derechos. Maricón se ausentó. Maricón no atendió los teléfonos, ni respondió los mensajes. Maricón huyó como huyen los maricones. Se dio cuenta que si se presentaba en la asamblea estaría exigiendo por sus derechos como alumno y cumpliendo sus obligaciones como estudiante. Y por eso Maricón se asustó.
Maricón se asusta muy seguido. Y por eso, ha tomado serias determinaciones en su vida: Maricón no quiere aprender, quiere repetir de memoria. Maricón no quiere exigir, quiere callar. Maricón no quiere luchar, quiere perder. Maricón no quiere saber, quiere ser ignorante. 
Ese es mi compañero Maricón. Seguro que vos tenés uno/a.
Maricón es el típico pajero que no quiere dejar de ser el maricón que este disponible a toda hora para hacerle una bella felación al profesor que se lo solicite. 

Maricón y sus mariconadas no tienen nada que ver con la homosexualidad, aclaro por las dudas. 

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