Yo Soy el intelectual. Y por lo tanto, todo me resbala; miro a la vida por encima de todo y todos. Me recibí, entre otras cosas, de Licenciado en Sociología, y como tal me dedico a hacer y tergiversar encuestas para multinacionales de marketing, de politiking, de societing y de mediocriding. Me recibí, también, de Profesor en Historia, y como tal me dedico a someter a mis alumnos al lavado de sus jóvenes neuronas con (entre otras estrategias) una división autoritaria de la vida, en una línea recta, ilusoria, falsa y nefasta, donde en ella se encuentra, por ejemplo, a la izquiera lo atrasado y a la derecha lo avanzado. Me recibí, también, de Trabajador Social, y como tal me dedico a ser el cuasi botón/policía de los marginados; mido sus miserias, metas, sentimienos y conciencia en una tabla porcentual entregada a mis superiores, sin olvidar informarles a los mismos los pocos y lentos progresos sociales que hace esta gentuza de tez seguramente oscura.
Yo Soy el intelectual. Y por lo tanto, realizo investigaciones psicohumanas, psicogenéticas, morfohistóricas, eurocéntricas, antropocéntricas y contragentenormal. Llevo el título de investigador, coadyudante de la sociedad y, como tal, me dedico a escribir grandes libros que sólo entiendo Yo y alguien estudiado de mi calaña, textos plagados de palabras difíciles para que el bruto pueblo no tome conciencia, y párrafos remojados de palabras en francés e inglés para entregar más refinamiento y autoestima a Mi ser.
Yo Soy el inteectual. Y por lo tanto, llevo las palabras "revolución", "pueblo" y "sociedad" colgadas impunemente en mis labios. Mis títulos y los millones de textos que desayuné, madrugué y trasnoché, son sólo una herramienta para hacer la "revolución" del "pueblo" en "sociedad" unida. Pero sólo eso: herramienta. De aquí a que la sepa y quiera usar para la "revolución", hay un abismo eterno.
Yo Soy el intelectual. Y por lo tanto, tengo gustos refinados y europeos, muy distintos a los del morochaje que aún queda en este continente. Porque Yo, a diferencia de ellos, tengo mi casa pulcra y ordenada, mi escritorio de algarrobo con pilas de textos idiotas escritos por Mi, y mi conciencia con el secreto sellado de que Soy tan estúpido como un pavo real.
Yo Soy el intelectual. Y por lo tanto, conozco las villas y el pueblo que analizo sólo por autores extranjeros que transcriben a otros autores extranjeros. Conozco a mi Latinoamérica sólo por fotos turísticas de mi cámara Hasselblad H3D II, porque en realidad prefiero la cultura europea, la gente europea, el olor europeo, los próceres europeos y los comunistas europeos.
Yo Soy el intelectual. Y por lo tanto, Soy el primero que, cuando ocurra la verdadera emancipación latinoamericana, mirará con recelo por la ventana de su propiedad privada, se escurrirá bajo la cama de sábanas inglesas, no querrá inmiscuirse en las calles entre toda esa gentuza apestosa y por fin, cuando ya no aguante más el terror del brazo revolucionario latinoamericano, Seré el primero que se exiliará de la tierra madre para contarle a la civilización lo que la barbarie salvaje, primitiva y desagradecia dice de nosotros los intelectuales.

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