Se subieron al colectivo 2 chicas y se dan la mano. Porque eran novias, y eso hacen los novios. A la señora de tercera edad sentada adelante mio no le gustó la cosa, y empezó a increparlas; las chicas trataban de defenderse como podían, pero la cosa fue en aumento y la abuela empezó a gritar cosas como "anormales" "pervertidas" "cochinas".
Estaba cansada, de verdad no me quería meter, pero la doña se empezó a poner media loca y las trataba de apartar del respaldo del asiento de donde se agarraba la parejita porque según la abuela era "suyo". Le dije que dejara de gritar, por dios, que me aturdía, que se fije en sus cosas, como por ejemplo su bigote y no en lo que hacen los demás.
Pasé a ser parte inclusiva de su concepción de juventud perversa, y como no tenía otros argumentos, la abuelita descargó un enorme pollo de mocos verdes en mi asiento. Así está la vejez hoy, cada vez mas zarpada y haciendo abuso de su inimputabilidad social.

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