Viene Filomena corriendo. Sale despavoridamente corriendo de la escuela para alcanzar el micro. Yo, en frente de la escuela gritando como es impropio de una profesora: "Dale, pelotuda! apurate que viene el micro!".
Y me dice:
- Me demoré porque tuve problemas con un alumno, qué horrible...
- Qué te pasó? - Viendo su cara de gravedad, supuse que era algo grave.
- Una cosa horrible.
- Pero qué cosa, boluda.
- Ay, no, nos subimos al micro y te cuento, me da vergüenza decirlo adelante del chofer.
- Uh.. bueno, dale.
Nos subimos, pagamos el pasaje. Me siento, impaciente le pregunto:
- Qué pasó? dejá de joder, contame!
- Es que un alumno bzbzbzbzbzbzbzbzb bzbzbzbzb y bzbzbzbz. Y yo no lo podía creer.
- De qué hablás, loca de mierda? No se te entiende nada. Hablá más fuerte!
- No, no, es que no se puede.
- Qué cosa? Hablar más fuerte? Contame pues...
- Es que bzbzbzbzbzb bzbzbzbz y bzbzbzbz.
- Filomena... andá a cagar. No te entiendo. Más fuerte? Si no te escucho ni yo, no te va a escuchar nadie.
- Bueno, está bien... Es que un alumno dibujó en el pizarrón dos perros haciendo posiciones obsenas. Y tuve que pedir el cuaderno de comunicados, porque no lo podía creer.
- No entiendo. Qué hizo?
- Dibujó dos perros haciendo posiciones obsenas.
- Cogiendo? Dibujó dos perros cogiendo?
- ...
- Filomena, dibujó dos perros garchando como esos que están ahi afuera?
Y Filomena no me miraba. Después, al rato se reía. Me parece que pensaba lo mismo que yo. Tanta buena onda tenemos entre las dos a pesar de ser tan distintas. A ella que le cuesta decir "dos perros cogiendo" y a mi que no me cuesta nada mantener mi jerga popular.

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